miércoles, 6 de mayo de 2009

MI PLEGARIA, MAMÁ

SOLBIDEGAIN 

Hoy elevo al cielo con tierno venero
esta humilde plegaria a nuestro Señor,
implorando te guarde cual bello lucero,
porque si acaso un día me falta valor.

Tus manos adoradas siempre me acariciaron
sin importar lo triste que pudieras estar,
pintaste mil sonrisas que nunca se opacaron
para que no supiera de tu amargo penar.
Déjame en este día tomarte de la mano,
decirte que te quiero con gran felicidad,
pensar que este tiempo no es corto ni tirano
para al fin protegerte de toda adversidad.

Aún hoy que soy grande yo puedo recordarte
cosiendo por las noches, limpiando en el día:
por eso quiero ahora, mamita, acariciarte
y llenar cada espacio de luz y de alegría.

Mujer que en plenitud enfrentaste ser madre
sin importar jamás qué digan los demás,
sabiendo asumir también que eras mi padre,
con esa firme entereza que no declinarás.

Te traigo estas palabras con aroma de flores,
bordando serenata, mi amor te cantará,
porque tú eres el más fiel de todos mis amores,
besándote te digo: ¡feliz Día, mamá!

©®Por Analía Colazo Bidegain

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